El Profesional Forestal en México

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SIGLO XXI

Martín Alfonso Mendoza Briseño

PROFESIONES LIBRES. La actividad profesional forestal funciona generalmente como parte de las ciencias y artes liberales, que implican la existencia de un código de ética acordado gremialmente. En este código se definen relaciones con los clientes, tales que el profesional mantiene su independencia de juicio técnico y responsabilidad legal.

ACREDITAMIENTO. En tanto las universidades y otras instituciones educativas tienen conflictos de interés respecto a las profesiones ligadas a sus programas educativos, se precisa de un esquema de certificación plural e incluyente, lo más cercano a independiente, pero constituido de personas interesadas y conocedoras. De aquí que sean las organizaciones gremiales las mejores fuentes de certificación y acreditamiento de los programas educativos y de los requisitos legales para ejercer la profesión. Esquema que debe estar diseñado para revisiones periódicas tan frecuentes como sea el ritmo de innovación al interior del campo de conocimientos de la profesión, y respecto a la tasa de cambio del entorno biológico y humano.

En este sentido, los dasónomos estamos en situaciones equiparables a los médicos y abogados, donde los criterios de acreditación derivan de una discusión y consenso entre grupos de profesionales agrupados en distintas organizaciones gremiales independientes de patrones, clientes, gobierno y academia.

LA PRÁCTICA. El común de la actividad del profesional se ubica en la gestión de procesos productivos, atención a desastres y custodia de valores públicos en las tierras forestales. Esta actividad a su vez demanda familiaridad y disposición para cumplir lineamientos legales, y otros procedimientos normativos donde el interés público deposita su atención hacia valores en el bosque que son independientes del interés del dueño y del productor. Muchos de los asuntos en donde hay que modificar conductas privadas para acomodarlas a intereses públicos suelen ser logrables de mejor forma mediante mecanismos de información, convencimiento y negociación y el dasónomo profesional por ende debiera ser diestro en estas labores no obligatorias.

Es en la práctica que se hace patente que las decisiones en el bosque son mejores si vienen aconsejadas por el talento, información, ciencia y medios tecnológicos de un dasónomo profesional. Estas decisiones no han sido posible ni es deseable que provengan de leyes, normas, artificios de cómputo, costumbres, o bien de los deseos románticos de personas de preferencias ambientalistas.

En otro sentido, se ven tendencias crecientes hacia instrumentos que quitan campo de maniobra a la creatividad artística del profesional. En este sentido es impostergable plantear enérgicamente que es un error grave confundir a los sistemas de apoyo a toma de decisiones con autómatas que reemplazan al criterio y talento profesional de un dasónomo humano y humanista. Por lo mismo, también es un error terrible sobre regular la actividad, quitarle responsabilidades y margen de maniobra a la creatividad del profesional. El profesional es un ingeniero, pero también es un político, un economista financiero, un ecólogo, y un abogado, pero sobre todo es un artesano inspirado. Variabilidad es la cualidad esencial del bosque, y por tanto variabilidad, pluralidad, concurrencia de multiplicidades es el resultado deseado de la actividad del profesional forestal.

PERFIL. Los argumentos previos encaminan la definición del campo profesional y de las cualidades necesarias para su desempeño. Las aristas importantes, a mi juicio, serían entonces:

  • Educación de nivel universitario, con giro hacia artes liberales, con amplia atención a ingenierías, pero sujeto a intenso escrutinio de las humanidades (derecho, historia, geografía, filosofía, siquiatría)
  • Familiaridad y destreza respecto a las ideas teóricas, técnicas, instrumentos y estilo de trabajo en dasonomía. Atención al curriculum tradicional fundado en bosques naturales, silvicultura, manejo y áreas afines (protección, fomento, utilización de la madera, etc.)
  • Conocimientos y capacidades para conducirse fluidamente en ámbitos sociales de comunicación, negociación, capacitación y otras destrezas y herramientas sociales.

VOCACIÓN.-Disposición y energía del individuo para atender los deseos de la sociedad, en escalas amplias de tiempo y geográficas, por encima de las consideraciones del momento, y del productor/cliente en turno. Esta cualidad conduce a preferencias sobre estilo de vida, cultura y preferencias personales que permiten al profesional aceptar que mucho del trabajo es en ambiente rural, implicando tiempo y trabajo en el interior del bosque, laborando en oficinas, industrias y organizaciones sociales, rubro que demanda flexibilidad para moverse a otros ambientes culturales, económicos, políticos y geográficos.

La prioridad y la expectativa de parte del profesional debe ser la destreza y competencia en comunicación social, para informarse y luego convencer a la sociedad, grupo por grupo, sector por sector, de las verdaderas cualidades del bosque y otros espacios naturales.

PROPUESTA. Es en este sentido que organizaciones activistas, como la Academia Nacional de Ciencias Forestales AC, deben proponer a la sociedad metas mejores, menos ilusorias para el bosque en territorio nacional y empezar con sus libros blancos para lograr el reconocimiento oficial como organismo certificador y acreditador de la profesión, de las instituciones educativas, del código de conducta profesional, o de las atribuciones legales conferibles a quienes practiquen la dasonomía, así como la calificación de las carreras y posgrados forestales y la acreditación de instituciones que emplean forestales.

Mientras se trabaja en eso, y se gana el prestigio necesario, podría por hoy iniciarse indicando la importancia de un regreso a la época de oro de la profesión dasonómica en México, que por mi podría ser la época de las unidades industriales. No se trata de volver a dar concesiones a industrias, sino rescatar de la experiencia histórica algunos logros reproducibles y deseables, como el permitir la práctica profesional sólo a los graduados de licenciatura de programas forestales y las carreras que estos programas ofrecen, y el dotar a las organizaciones que ofrecen servicios profesionales dasonómicos de medios materiales amplios, tan amplios como el territorio por atender.

ESENCIA Y VOCACIÓN. Más que un asunto de conocimientos, el perfil mínimo para un dasónomo es un asunto de tipo vocacional. Extrañamente, las instituciones educativas no tienen formalmente medios para verificar la vocación, ni medios para crearla, pero el ambiente de estas instituciones filtra hacia la mente de los educandos los gustos y los valores de la profesión forestal. Se trata de carreras universitarias completas, dedicadas a la dasonomía, y profundamente vinculadas a los actores y acciones en el bosque, suficientes para dar continuidad a la reproducción de las ideas, de los modos de pensar y de los valores de la profesión dasonómica.

CONCLUSIÓN. Si la sociedad nacional, demuestra interés en cierta clase o cantidad de bosque, o desea cierta canasta de productos y servicios forestales, o empuja en cierta dirección a la población ligada al bosque, entonces, mientras se sostengan esas fuerzas, seguiremos necesitando dasónomos profesionales.

Martin Alfonso Mendoza Briseño
Dr. en Dasonomía
Académico de Número
Academia Nacional de Ciencias Forestales A.C.
mmendoza@colpos.mx

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