Lumberjills el batallón de las leñadoras

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El Women’s Timber Corps (WTC) fue una organización civil Británica creada durante la Segunda Guerra Mundial por mujeres desde los 17 años para llevar a cabo trabajos forestales, reemplazando a los hombres que habían sido movilizados por la fuerzas armadas. Fueron apodadas Lumber Jills a diferencia de la palabra inglesa Lumber Jack (leñador).

En 1940 el acoso de los submarinos alemanes sobre las rutas de suministro a Gran Bretaña ocasionó una baja considerable en el abastecimiento de alimentos y otras importaciones estructurales del país, entre ellas la madera.

En paralelo a los programas de incremento de la producción agrícola y ganadera, el WTC fue formado, no solo para sustituir a los trabajadores ausentes, sino para incrementar radicalmente la tasa de explotación de las masas forestales británicas y de transformación de sus productos. La madera era crucial para la construcción de aviones, barcos y ferrocarril, pero además se necesitaba para reconstruir estructuras afectadas por los bombardeos, para fabricar apeas y estibas para las minas de carbón, para producir carbón vegetal para explosivos, filtros de máscaras antigás, construir todo tipo de embalajes para el transporte a los frentes y para fabricar decenas de miles de ataúdes.

El WTC estaba dividido en nueve áreas geográficas. Las mujeres, después de un breve entrenamiento eran destinadas a cualquiera de ellas. Muchas vivían en cabañas construidas al efecto en los propios bosques, mientras que otras eran alojadas por las poblaciones locales.

El trabajo de las Lumberjills incluía todos los aspectos de aprovechamiento forestal (apeo, desramado, trozado, extracción con tractores, mulas y caballos y transporte) así como las tareas en los aserraderos. Aquellas mujeres con mayores conocimientos de matemáticas eran destinadas al inventario y medición de la madera y al señalamiento de los lotes.

Al principio sufrieron los prejuicios de los trabajadores masculinos ya que, educadas para una vida “doméstica”, no se presumía que fueran suficientemente duras para el trabajo que se les asignaba. Sin embargo, al poco tiempo, ellas demostraron que quien así opinaba estaba equivocado. Pronto demostraron estar a la altura del trabajo de los cuerpos masculinos, canadienses movilizados y brigadas compuestas por prisioneros de guerra alemanes e italianos.

Antes de la Guerra sólo el 4% de la madera que consumía Gran Bretaña era de origen británico. Al final de la guerra dicha tasa subió al 60% movilizando cerca de 18 millones de toneladas anuales. Tal fue el nivel de desempeño que algunas de las mujeres del WTC fueron destinadas a Alemania para ayudar a la recuperación y puesta en marcha de los aserraderos germanos. Otras al acabar marcharon a Canadá para buscarse un futuro con sus capacidades de trabajo forestal.

En 1946, tras haber movilizado unas 8.700 mujeres, el WTC fue disuelto y como único reconocimiento sus esforzadas Lumberjills recibieron una carta personal de la Reina Isabel.

En 2007 la Comisión Forestal de Escocia, erigió un monumento de bronce en el Parque Forestal reina Isabel cerca de Aberfoyle, (Stirling-Escocia) y las supervivientes fueron condecoradas por sus servicios a la nación. En octubre de 2014 en el Arboreto Nacional de Alrewas (Staffordshire) fue colocada otra estatua en su honor.

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