FINLANDIA del papel a la bioenergía

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Finlandia cuenta con cerca de 23 millones de hectáreas de bosque, lo que supone más del 75% de su superficie total y más de nueve millones de esas hectáreas están en manos del Estado. El 21% de las exportaciones del país proceden de sus bosques. La mitad de esas exportaciones, están relacionadas con las tecnologías limpias y la bioeconomía en las que el sector forestal es esencial.

Por eso, el sector forestal forma parte de su hoja de ruta de economía circular, un concepto en el que se engloban las estrategias para reducir el consumo de materias primas y recursos con la reutilización y el reciclaje. Básicamente, se trata de utilizar al máximo los recursos para hacer más sostenible el crecimiento económico.

El sector forestal es un sector que está en plena transformación. En menos de una década, entre 2007 y 2016, las exportaciones de papel para impresión y escritura han caído más de un 40%. Pero otras áreas están creciendo, como la pasta de celulosa para envases o las relacionadas con la bioenergía. Las actividades forestales le suponen a la empresa estatal unos 100 millones de euros de beneficios al año, siendo uno de sus principales clientes el gigante UPM (Upm.com).

Esta multinacional finlandesa, 19.300 trabajadores en 45 países, también se está transformando. En 2008 el 80% del negocio era el papel. En 2016 las ventas ya solo representaban el 45%. La compañía tiene seis áreas de negocio y una de las de mayor futuro es la rama energética, es decir, la fabricación de biocarburantes a partir de masa forestal, actividad que el año 2016, representó el 20% de sus ventas y se espera que siga creciendo.

El Ministro de Medio Ambiente de Finlandia, ingeniero forestal Kilmo Tillikainen, habla de las “excelentes oportunidades” que ofrecen los grandes bosques finlandeses “para la industria”, ya sea en la forma de productos derivados del papel, en declive ahora, o con nuevas fórmulas como los biocombustibles u otros aprovechamientos energéticos. También considera que el aprovechamiento forestal a gran escala no pone en riesgo los pulmones verdes del país, “tenemos una larga tradición de gestión forestal sostenible. Hace más de cien años que contamos con una legislación que establece que si se tala un árbol se debe plantar uno nuevo”.

“El crecimiento en la superficie forestal es el doble que hace 50 años. Actualmente se cortan anualmente 70 millones de metros cúbicos. Y el crecimiento anual es de 105 millones de metros cúbicos. Pero no siempre fue así. A finales de la década de los cincuenta e inicios de los sesenta, se llegó a cortar casi el mismo volumen que se plantaba. Ahora, el gobierno tiene fijado un claro límite de corta, 80 millones de metros cúbicos, cantidad que nunca se puede superar, siendo este nuestro nivel de sostenibilidad.

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